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miércoles 6 de mayo de 2009

EL 25 DE MAYO Y LAS TAREAS DE LOS REVOLUCIONARIOS EN ESTE BICENTENARIO

Dirección Nacional del Partido Revolucionario de los Trabajadores de Argentina,
PRT-SANTUCHO

…“El 25 de mayo de 1810 significó en América un grito más dentro de los muchos gritos que se dieron por aquella época en diversos países. El monopolio español estaba ya llegando a sus finales y por todos lados los pueblos trataban de ganar su libertad (…) No fue ese grito del 25 de mayo de 1810, ni el primero ni el único, sin embargo tuvo la virtud esencial de afianzarse y consolidarse, tuvo la virtud del triunfador en aquellos momentos…” Ernesto Che Guevara, Mensaje a los Argentinos.

Desde el régimen kirchnerista se intenta presentar el 2010, un nuevo centenario de la Revolución de Mayo, como un espacio para consolidar el “pacto social” o “Acuerdo del bicentenario”, que consiste básicamente en que los trabajadores no creen problemas a los patrones con sus reclamos para no afectar las ganancias capitalistas, lo cual no es otra cosa que consolidar el modelo de entrega, explotación y sometimiento.
Del mismo modo que la Oligarquía festejaba el primer centenario en 1910 con imponentes actos para demostrarle al mundo su “grandeza”, y por el otro lado aumentaba la represión social, encarcelando, deportando y matando obreros para mantener una falsa paz social. Los K levantando las banderas de la Revolución de Mayo llaman a una “Concertación” que tiene como contra cara más hambre, miseria y represión.
Este nuevo 25 de mayo reafirma la posición histórica que le corresponde al gobierno de Kirchner, en relación con los anteriores. Y para eso partiremos de la misma Revolución de 1810.

LOS INICIOS DE LA ENTREGA

La Revolución de 1810, que se vislumbra desde 1806/7 a partir de las invasiones inglesas y la férrea defensa que del territorio hacen las milicias populares, comienza siendo una revolución política y social, plasmada en el pensamiento y la acción de sus principales inspiradores: desde la campaña al Alto Perú de Castelli liberando a todos los Indígenas oprimidos, pasando por el “Plan Revolucionario de Operaciones” de Moreno, en el que proponía la nacionalización de las minas, los ingenios, obrajes y talleres, hasta la misma acción Libertadora de San Martín: todo terminará siendo traicionado por las oligarquías locales.
Luego de liberarse del colonialismo español, sobre la base del sacrificio de las masas pre-capitalistas del campo y la ciudad que constituían nuestro pueblo, estas clases dominantes de las “Provincias Unidas” (compuestas básicamente por comerciantes, hacendados y burócratas) comienzan una dura lucha interna por el predominio nacional. Tras haber traicionado los principios emancipatorios de San Martín, Moreno y Castelli, entre otros, y habiendo desplazado los verdaderos proyectos populares encabezados por Artigas en el litoral y Güemes en el Norte, pasan más de 50 años de guerras ininterrumpidas, hasta que se impone finalmente la fracción más poderosa, constituida por la oligarquía ganadera y comercial de Buenos Aires, encontrando en la batalla de Pavón (1862) el hito que marca el inicio de su hegemonía definitiva.
Desde su aparición este sector irá construyendo, al amparo de las necesidades del Imperialismo inglés, el bloque de poder que desde entonces oprimirá a nuestro pueblo y entregará a nuestra patria al amo extranjero, produciéndose un acelerado desarrollo capitalista en esta fracción con una orientación determinada por dichos intereses.
Inglaterra y las demás potencias imperiales necesitaban en esa época materias primas baratas para sus obreros e industrias, especialmente lanas, carne y trigo. Los ganaderos y comerciantes que habían tomado el poder en nuestra patria eran los hombres apropiados para satisfacer esos intereses, ya que les garantizaban incrementar aceleradamente sus fortunas personales, móvil de toda producción capitalista. De tal forma, el país ve así crecer durante años la cifra de exportación de lana, carnes y cereales entre otros productos de la tierra.
Tres serán los resortes principales usados por la burguesía para enriquecerse y hacer lo propio con sus socios y amos: el exterminio despiadado de los pueblos originarios, el negociado escandaloso por las tierras públicas así conquistadas, y la estafa miserable a los pobres colonos inmigrantes que valorizan con su esfuerzo las tierras que se apropia la oligarquía. Ese es el origen sucio y no muy lejano de “ilustres” fortunas y apellidos: el robo, la estafa y el genocidio.
Las fabulosas riquezas así acumuladas son utilizadas en la concentración sin límites de la propiedad de la tierra y en la especulación parasitaria; con las fortunas dilapidadas por los hombres de la oligarquía se hubieran podido echar las bases de una poderosa industria nacional. Pero la inversión productiva no entraba en la esfera de sus intereses. Tampoco en las del imperialismo, que necesitaba mercados donde colocar sus mercancías y capitales. Es por ello que nuestro desarrollo capitalista es así, desde el comienzo, Deformado, Desigual y Dependiente.
Desde fines del siglo XIX, y con mayor fuerza desde inicios del XX, comienzan a surgir algunas industrias livianas que producen artículos para el consumo interno. La Primera Guerra Mundial les da un ligero impulso, pero una vez finalizada retroceden nuevamente. Recién con la crisis del 30, que paraliza drásticamente la corriente del comercio mundial, comenzará un desarrollo de la producción industrial: se iniciará con la industria textil, para irse ampliando hacia la automotriz en la década del 50, aunque, nuevamente, en determinadas zonas, fundamentalmente del interior, como Córdoba, que tendrá importantes derivaciones desde fines de la década del 50 hasta mediados de los 70. No obstante hay una marcada intencionalidad en el desarrollo de la industria liviana, al favorecer la producción de artículos de consumo y favoreciendo la entrada de empresas Norteamericanas de carácter monopólico, respondiendo a los intereses del nuevo amo imperialista.

LAS TRES D DURANTE EL PERIODO PERONISTA

Durante la década peronista este desarrollo se produce en forma relativamente autónoma, en tanto impide la entrada de nuevos capitales imperialistas, pero mantiene los existentes, con lo cual persiste la ausencia de bases para un desarrollo capitalista verdaderamente independiente, que excede largamente sus objetivos burgueses.
Después del 55, con el golpe de la “Revolución Libertadora”, los capitales imperialistas penetraron amplia y fácilmente, con intención de controlar el mercado interno, para extraer de él nuevas ganancias. Esas inversiones siempre resultaron negativas en términos de desarrollo interno, ya que las ganancias obtenidas y giradas a sus casas matrices por el imperialismo siempre excedieron a los capitales invertidos. Pero, en algunos periodos, sin perjuicios de esa expoliación posterior, las inversiones originales produjeron un cierto desarrollo, como en el periodo de sustitución de importaciones durante Frondizi, dando un fuerte impulso a la industria automotriz y en menor medida, a la petroquímica.
En otros períodos, en cambio, las inversiones fueron puramente especulativas, apoderándose de industrias ya montadas por los capitalistas argentinos (como durante el ciclo Onganía-Krieger Vasena, en el cual se produce una gran concentración y una gran apertura comercial).
Así es cómo comienza a agudizarse el deterioro de las condiciones de vida de millones de argentinos, fundamentalmente en el interior, y a fines de la década del ’60 se sucederán levantamientos populares en distintas provincias, como Córdoba, Mendoza, Rosario y Tucumán entre otros, implementando nuevas formas de resistencia y confrontación, fundamentalmente en aquellos sectores que comenzaron a articularse desde mediados de la década del ’50, con especial frecuencia en las tomas de fábricas, la participación activa de distintos sectores sociales, etc. Ante ello, la respuesta de los sectores dominantes fue el de siempre: el endurecimiento de la represión, la condena pública hacia los movimientos obreros y populares y su protesta popular. A partir del Cordobazo, en 1969, la lucha del pueblo inicia un proceso ascendente, expresándose en el surgimiento y desarrollo impetuoso de las organizaciones armadas del pueblo, principalmente a través del desarrollo de la guerrilla urbana. “La llama de la guerra popular como estrategia para la toma del poder, como camino de la revolución nacional y social de los argentinos fue encendida en este período y, aunque débilmente, comenzó a arder ya sin interrupciones. Por primera vez una posibilidad auténtica de avanzar hacia la solución de los gravísimos problemas de nuestra patria y de nuestro pueblo, se presentó ante los ojos de los trabajadores argentinos. Ello llenó de entusiasmo y confianza a las masas y el auge de la lucha popular adquirió una profundidad y firmeza nunca vistas, ante el pánico de la burguesía.” (Mario Roberto Santucho, Poder Burgués – Poder Revolucionario, 1974)

Cuando la contención se ve desgastada y desbordada, recurrirán nuevamente a una salida parlamentaria a través del pacto social que se articulará en torno al retorno de Perón, y mediante la cooptación de distintos movimientos populares que actuaron durante la denominada “resistencia peronista”, e incluso a las organizaciones armadas FAR y Montoneros. La muerte de Perón aceleró el derrumbe del pacto social, y de tal forma nuevamente se agudiza la represión, primero subterráneamente a partir de grupos paramilitares como la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina, habilitada de forma velada por el propio Perón) y luego abiertamente con la dictadura militar que se instaura en el poder en 1976, enmarcada dentro del Plan Cóndor para países del Cono Sur.

LA ÚLTIMA DICTADURA Y LA CONSOLIDACIÓN DEL RÉGIMEN EN “DEMOCRACIA”

El nuevo modelo de acumulación que pasa a predominar la escena social se caracteriza por la concentración y la centralización de capitales, la contracción en la emisión monetaria, la elevación de las tasas de interés, la abolición de los controles sobre los movimientos financieros, el aumento del desempleo masivo, el aplastamiento de las huelgas para domesticar y adoctrinar a la clase trabajadora, y el recorte de los gastos sociales.
No obstante, no de las primeras sino de las últimas medidas a impulsar para terminar de conformar el escenario de ataque hacia la clase obrera, se sucedió una ola de privatizaciones masivas (desde el sistema de viviendas hasta las industrias básicas) que sirven para acabar de configurar el escenario de desregulación financiera, arrojar nuevos desocupados a la calle (que serán los primeros grandes focos de resistencia durante los 90) y generar las condiciones para un nuevo tipo de acumulación, dominación y entrega. No por casualidad una de las últimas medidas que lanza la dictadura es la estatización de las deudas privadas de las grandes empresas. Con ello se genera un incremento exponencial de la ilegitima deuda externa nacional y por ello el compromiso financiero con organismos internacionales que se mantendrá a través del tiempo, mediante la ligazón estrecha de los presupuestos nacionales a las obligaciones de pago.
Si bien la dictadura militar inicia este proceso de reestructuración económico social a través de la violencia de estado, no se detiene con el retorno del parlamentarismo burgués. Por el contrario, se agrava, profundiza y acelera. La nueva forma a aplicarla será mediante la cooptación de intelectuales, que responderán, al decir de Gramsci, como intelectuales orgánicos, para la legitimación del modelo a través de la institucionalidad y la reafirmación ideológica con una propaganda de tinte constante y masivo. Los distintos regímenes democráticos, desde el 83 hasta la fecha, han ido modificando el programa de acuerdo a los intereses de los grupos monopólicos asociados al imperialismo inter y transnacional, para lograr, de este modo, sostener el programa con mínimas modificaciones y concesiones, en su mayoría de carácter populista y demagógico, a las clases oprimidas.
De tal forma, la generación de desocupación crónica, el mantenimiento de los niveles salariales de un amplio sector por debajo de la línea de pobreza y las necesidades más básicas convertidas en mercancías, son una constante de los últimos 30 años, cuya finalidad es transformarlas, mediante el discurso, en una situación “normal” e “histórica”.
En definitiva, es notable la continuidad en todo el período sucintamente descripto. Se subordinan los intereses nacionales a los del imperialismo y de la burguesía local dependiente de él. De esto resulta la constitución de un bloque monopolista único entre ambos. Las diferentes fracciones en su seno provienen de distintas camarillas de negocios y no de verdaderas diferencias sectoriales o de programa.
Por ello, la crisis estructural crónica en nuestra economía, su incapacidad de autodesarrollarse a partir de estos sectores se agudiza constantemente. Recorriendo una curva de alzas y bajas parciales, la economía Argentina tiene una sola y clara tendencia general: Hacia abajo.
En los periodos de mejora relativa, cada vez más cortos y menos frecuentes, la burguesía trata de reacomodarse, de negociar con el imperialismo mejores términos de dependencia, de frenar a las masas con algunas concesiones y mucha demagogia. En cada periodo de empeoramiento relativo, cada vez más agudo y frecuente, se descarga todo el peso de la crisis sobre las espaldas del pueblo trabajador, no vacilando en apelar a la represión más cruel y descarnada cuando es necesario.
Argentina es un país que ha alcanzado un desarrollo capitalista relativo, dependiente, deformado y desigual, subordinada al imperialismo, particularmente al estadounidense. La contradicción fundamental a resolver en nuestra sociedad es la que se da entre el bloque monopolista constituido por un lado por el imperialismo y la burguesía local, y por otro la clase obrera y los demás sectores populares.

NUESTRAS TAREAS DE CARA AL 25 DE MAYO:
Por la segunda y definitiva Independencia

En estas nuevas condiciones en las cuales se reproducen estas tres D, las tareas centrales de la clase obrera y el pueblo pobre a través de sus organizaciones de vanguardia son la de desnudar esta política de apropiación de los símbolos patrios de un gobierno entreguista y vende patria como es el “régimen” K y la de construir una alternativa revolucionaria obrera y popular que logre romper y hacer oír el ruido de esas rotas cadenas que nos atan al imperialismo y a sus socios y garantes locales, que quieren amarrar de cualquier forma y bajo cualquier argumento al pueblo a los destinos de sus opresores.
Por eso es que el único y fundamental papel dirigente de la lucha por la definitiva liberación nacional y social, por la segunda y definitiva independencia, sólo puede ser asumido por el proletariado revolucionario, como una de las tareas de la destrucción del capitalismo en su actual fase imperialista.

En este escenario, desde el Partido Revolucionario de los Trabajadores de Argentina, PRT-Santucho, consideramos sumamente necesario avanzar sólidamente en la unidad obrera y popular, en la unidad de los revolucionarios, en la formación de una verdadera RESISTENCIA NACIONAL, hacia la conquista de la vida digna y la salvación nacional, hacia la revolución y el socialismo.

“…aprestémonos a celebrar otro 25 de mayo, ya no en esta tierra generosa sino en la tierra propia y símbolos nuevos, bajo el símbolo de la victoria, bajo el símbolo de la construcción de socialismo, bajo el símbolo del futuro. ” Che…


Partido Revolucionario de los Trabajadores de Argentina,
PRT-SANTUCHO

Mayo de 2009
Argentina

Comunicado del PRT (S) - Luján

REPUDIO A DECLARACIONES QUE CIRCULARON EN LA UNIVERSIDAD DE LUJAN

Desde el PRT-Santucho repudiamos las declaraciones que por el momento hemos visto en Internet, difundidas hacia buena parte de la comunidad educativa de la Universidad de Luján. Entre diversas mentiras que formulan acerca de nuestra fuerza política y la historia del PRT-ERP, en dichas cartas se expresa: “…hacen propaganda de manera subterránea, confundiendo y tergiversando los hechos en favor de su política terrorista.” Esta vinculación al “terrorismo” no sólo es falsa, sino que busca englobar al conjunto de la resistencia popular bajo esta denominación tan usada por los esbirros de la dictadura militar. Pero los Santuchistas decimos claramente: ¡LA REBELION DE LOS PUEBLOS NO ES TERRORISMO! Los hechos históricos así lo demuestran. Asimismo, el sicario, o los sicarios que desarrollaron estas declaraciones, quieren manchar con falsedades el justo y heroico accionar del Partido Revolucionario de los Trabajadores y del Ejército Revolucionario del Pueblo. Podemos recordar, entre diversas acciones de resistencia, el copamiento total en el año 1973 de las instalaciones de ESSO y el aprisionamiento del ciudadano norteamericano Víctor Samuelson, Gerente General de la Refinería ESSO SAPA de Campana. El Parte de Guerra del ERP, sobre esta acción, publicado en el Estrella Roja Nº 27 del 17 de diciembre de 1973, decía: “Hay que recordar las fabulosas ganancias que fluyen de nuestra tierra y de nuestro pueblo hacia la usina central de la Estándar Oil, hacia las arcas privadas de la dinastía Rockefeller, un apellido tremendamente conocido por millones de explotados del mundo entero. Es necesario recordar todo esto, toda la miseria, el hambre y la explotación que viene sufriendo nuestro pueblo desde hace largos años en manos del imperialismo yanqui, para tener claros los gravísimos delitos de los que deberá responder el Sr. Samuelson, corresponsable, partícipe y ejecutor de esta política, ante el Tribunal Revolucionario Popular.” Posteriormente, el mismo comunicado continuaba: “LA ESSO DEBERÁ PAGAR: Luego de someter a juicio al ejecutivo yanqui, V. E. Samuelson, de la empresa imperialista ESSO, nuestra organización ha resuelto que ésta deberá entregar en los barrios y ciudades que se le indiquen 10.000 millones de pesos en alimentos, vestido, etc., para ser distribuidos entre la población necesitada; de esta forma se logrará que esta empresa explotadora de nuestro pueblo y nuestro país devuelva, aunque sea una mínima parte de las fabulosas ganancias que obtiene explotando a los obreros argentinos.” Esta es una de las tantas acciones desarrolladas por el PRT-ERP enfrentando las injusticias del régimen capitalista, a sus personeros locales y extranjeros, por la liberación nacional, la conquista de un país justo, soberano y socialista. Alrededor de 5.000 combatientes demarrarían su sangre en esta tierra peleando por estos objetivos, entre ellos nuestro Secretario General y Comandante Mario Roberto Santucho, caído heroicamente el 19 de julio de 1976.

Esa tradición que un supuesto “estudiante” de la Universidad dice defender, es la misma que durante años ha asesinado para silenciar y volver a asesinar a miles de compatriotas, de hombres y mujeres no sólo de Luján, sino de cada rincón de la Argentina, a partir de la más insultante y humillante desigualdad que los “valores tradicionales” defienden a ultranza.
Por su parte, esa Universidad que se dice defender en el mencionado correo no está garantizada para ninguno que quiera acceder a ella. Pero no es posible, ante un problema concreto, real y visible (admitido incluso por el mismo rector, su secretaria académica, y los decanos de los cuatro departamentos) mirar hacia otro lado o huir, como tantos hacen buscando las excusas más bajas, buscando exclusivamente un beneficio personal, que puede ser desde protegerse del miedo hasta protegerse de la represión.
La represión, como señalaba el Comandante Mario Roberto Santucho, está siempre vigente: en democracia, cada día y medio asesina la policía a un compatriota, se baten constantemente record de procesados por luchar, se encarcelan luchadores populares (como las recientes detenciones de compañeros del FAR) y los “derechos humanos” son cada vez más limitados y restringidos a aquellos que disponen de recursos para acceder a ellos. Trabajo, salario, salud, educación, tierra, vivienda y demás también son derechos humanos, que no se le garantizan a la inmensa mayoría de la población.
Por ello, cuando las masas se deciden a luchar por sus justos derechos, dentro del parlamentarismo burgués, pese a lo que digan los vacilantes y temerosos que piden moderación, el aparato represivo del estado se despliega con toda su fuerza para intentar contenerlas. Pero cuando ello no es posible, apelan al bonapartismo militar para una contención más efectiva, que fue lo que sucedió durante todo el siglo XX.
Por último, y volviendo al comunicado, esta persecución, difamación y tergiversación no tiene por objeto otra cosa que la división de una incipiente unidad estudiantil en la lucha, que es necesario profundizar para avanzar, con fuerza, hacia los cambios de fondo verdaderamente democráticos y populares que necesitamos, no sólo dentro de la universidad, sino también, fuera de ella. La resistencia popular crece y avanza, la resistencia que no transa.

Gloria a los 5000 combatientes del PRT-ERP

Por una Universidad realmente democrática, al servicio de los trabajadores, trabajadoras, y sus hijos.

Contra la educación de mercado y lucroBasta de persecución a los que luchan

Libertad a todos los presos políticos

¡LA REBELION DE LOS PUEBLOS NO ES TERRORISMO!


PRT-SANTUCHO
Luján

Determinados a Luchar, Decididos a Vencer

Jornada Continental

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